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Marcelo López

Soy asesor y consultor de marcas en temas de branding , estrategias de marca y marketing digital. Con experiencia profesional en países como Perú, Chile, Venezuela, Colombia, Ecuador y Estados unidos .

El naming: los secretos detrás del nombre de tu marca

 

Uno de los principales procesos con los que te encuentras durante la creación de tu marca es el hecho de darle un nombre adecuado. El naming se define como la tarea de dar a tu marca, empresa o proyecto un nombre con el cual sea reconocido de ahora en adelante. Se trata de bautizar tu proyecto para que sea reconocido a través del nombre que decidas ponerle. 

Usualmente, muchas personas llevan a cabo el proceso del naming basados en los atributos, emociones y las experiencias con las que quieren transmitir su idea. 

Antes de empezar a desarrollar un poco más lo que el naming significa, es importante señalar que se trata de un proceso bastante subjetivo donde la metodología estratégica no es el foco principal que determina el éxito de un “buen nombre”. 

Es normal leer en muchos sitios que el nombre de un proyecto será determinante para materializar el éxito del mismo, pero en mi experiencia personal, esto no es tan así. 

Esto no significa que el naming deba dejarse totalmente de lado, pero ten en mente que tu marca es mucho más que el nombre que decidas usar para identificarla. Por supuesto, existen distintas clases de naming que los expertos han identificado y que funcionan como puente para crear la asociación directa entre tu público y tu empresa.

 

 

Tipos de naming basados en su significado

 

Si nos basamos principalmente en conceptos teóricos, podemos dividir al naming en distintos tipos que a lo largo de los años han sido implementados en el proceso creativo de la creación de un nombre. El naming descriptivo, por ejemplo, se basa en incluir información de la actividad de tu marca de forma simple y concisa, como Pizza Pronto. 

A esto se le puede añadir una variable de naming geográfico donde además se incluye la ciudad originaria del proyecto, como Pizza Lima, por ejemplo. 

La experiencia también puede influir mucho en la creación de un nombre, o también puede existir el caso donde el naming abstracto tiene mucho éxito, el cual consiste en nombrar una marca mediante un proceso netamente subjetivo donde la relación entre lo que ofrece y su nombre no está tan demarcada, como por ejemplo la marca de ropa Zara. 

Otro tipo de naming, cómo usar el nombre del fundador de la empresa o ciertos acrónimos (como BMW, por ejemplo), también suelen tener éxito siempre y cuando la empresa logre fortalecerse en aspectos más importantes de su identidad.

Y es que no importa que tan bueno sea el nombre si, al final del día, no se logra conectar de forma idónea con tu público objetivo.

 

 

¿Qué tan esencial es el nombre de una marca?

 

Para muchos, el proceso de ponerle nombre a un proyecto es uno de los principales obstáculos con los que se encuentran cuando deciden emprender. Es entonces cuando comenzamos a fusionar palabras, buscar otros idiomas, basarnos en ideas de otros proyectos y mucho más. 

Nos llenamos de dudas, nos preguntamos si nuestro nombre es lo suficientemente bueno para impactar al público y, lamentablemente, nos detenemos en un punto muerto. 

Esto no debería ser así. El naming es un proceso excesivamente subjetivo y relativo. Lo que para ti es un buen nombre, puede que para otra persona no lo sea. Crear una marca es muy parecido a dar vida a un hijo. 

No todos los hijos de tus amigos tienen nombres que te parezcan atractivos, pero eso no quiere decir que sus nombres sean “malos”. La perspectiva juega un papel fundamental en la elección del nombre, pero, a fin de cuentas, es tu perspectiva la que realmente va a importar.

Esto no quiere decir que se deba dejar a un lado aspectos importantes como la fonética y la simplicidad, pero tampoco debes sumergirte en dolores de cabeza que solo sirven para retrasar la materialización de tus proyectos. Si tú estás convencido, entonces vas a transmitir la seguridad necesaria para que tu marca avance. 

Recuerda que hay decenas de parámetros que crean a la identidad de tu marca, el nombre es solo uno de ellos y ni siquiera es uno de los más importantes. Podemos poner como ejemplo a la empresa Starbucks, cuya pronunciación en inglés no es muy sencilla para las personas hispanohablantes. 

Sin embargo, vemos a Starbucks siendo líder del mercado en países donde el inglés no es el principal idioma, esto gracias al éxito que ha construido a través de la calidad, la experiencia y su identidad inconfundible. 

 

 

Entonces… ¿Por dónde debería empezar?

 

Antes de empezar el proceso de naming, se suelen contar con varias opciones para, al final del día, elegir solo una que consideres la adecuada. Un buen consejo para elegir un nombre es crear encuestas que te permitan conocer qué tan atractivo es para tu público objetivo. 

La inspiración va a llegar a ti en el momento menos esperado, antes de que te des cuenta ya habrás bautizado a tu nuevo proyecto con un nombre que, sin duda alguna, va a poder ser reconocido siempre y cuando se trabajen todas las otras áreas importantes para tu éxito. Te hablo con base en mi experiencia: el nombre no es determinante. 

Lo he vivido y lo he visto demostrado. El nombre de mi marca, The Publisher, me encanta. Lo mismo pasa con el nombre de mi podcast Marca Pasos. En mi programa, la inspiración me llevó a trasladar el concepto de una herramienta que mejora el funcionamiento cardíaco de una persona, a un proceso de naming donde mi objetivo es darle vida al corazón de tu marca. 

 

No permitas que el naming te limite. 

 

Tu marca no es sólo un nombre, tampoco es simplemente un logo. Tu marca es una entidad viva. Ella representa un viaje de experiencias donde la diferenciación con respecto a la competencia será determinada por muchísimas cosas.

Recuerda que para crear una súper marca debes creer en ti mismo. Lo demás vendrá con esfuerzo, trabajo duro y mucha dedicación. 

 

 

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